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Costumbre de líderes

05 Junio 2012 Escrito por Liderazgo 78
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Las personas se acostumbran a todo, esa es la enseñanza que más nos impacta, le dice la mujer a una de sus maestras. Llevamos días recorriendo el país y en cada lugar encontramos muchas historias. Para nosotras el encuentro, con las líderes encantadas de su tierra, es muy especial. Estamos en el jardín de frutas y podemos escuchar las anécdotas del milenario lugar, explica la mujer encargada del particular viaje.

Acá nos propusimos vivir sin mentir. Nos acostumbramos a decir lo que nos sucede. Aprendimos a que nuestra conversación privada sea sana, libre y alegre. No podemos decir una cosa por otra.  No hay justificación que valga para mentir. Hay personas que consuelan su sombra a través de argumentos creados para contener la impotencia del acto condenado a ser precario, tratamos de que no nos pase eso a nosotras, dice Anisa.

Acá no hay nada escrito que prohíba mentir, hemos aprendido la tradición a través de los siglos, quien miente se hace daño a sí mismo. Para nosotras ser líder es aprender a decir las cosas sin necesidad de mentir. Desde niñas nos acostumbramos a decir lo que sentimos, lo que observamos, lo que nos pasa por nuestra mente. Al punto tal que nos hemos acostumbrado a recibir palabras que no quisiéramos escuchar y que de todas formas las aceptamos; preferimos la verdad, aunque ésta duela, a la mentira. Nos hemos acostumbrado a respetar las acciones que quizás no hubiésemos hecho si fuéramos nosotras las encargadas de hacerlas, pero que son genuinas de quien las hace y por lo tanto tienen su valor.  Los seres humanos nos acostumbramos a todo, créalo, le dice otra maestra llamada Ameena a una joven mujer del grupo recién llegado.

El jardín de frutas es un lugar lleno de aromas y de gran significado cultural, aquí venimos cuando sentimos la necesidad de encontrarnos para dialogar acerca de nuestras creencias, comenta Daima.

Los líderes se acostumbran a decir con respeto lo que sienten. Se acostumbran a vivir sin necesidad de mentir. ¿Qué sucede cuando alguien miente y reconoce que así lo ha hecho?, pregunta la señora vestida de color rosa. En nuestra tierra creemos que todos podemos crecer y creemos que todos podemos equivocarnos, por eso creemos que aquél que ha mentido y se arrepiente ha decidido crecer y por lo tanto creemos que no volverá a mentir. Detrás de cada palabra hay una acción y esa es la mejor manera de honrar la costumbre de vivir sin mentir, comenta Ameena e invita a las mujeres a compartir un momento de silencio.