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La mirada interna del liderazgo del ser

05 Noviembre 2009 Escrito por Liderazgo 73
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La conciencia del ser genera responsabilidad. Esta última nos da libertad.

La conciencia de uno mismo consiste en la comprensión profunda de nuestras emociones, así como también de las propias fortalezas, limitaciones, valores y motivaciones. Los líderes conscientes de sí mismos conocen sus valores, sus objetivos y sus expectativas, expresa Daniel Goleman en su libro “El líder resonante crea más” .

 

El crecimiento interno del líder está basado en las virtudes tales como honestidad, generosidad y humildad.

Los valores son la raíz y la fuerza del ser, sostiene Norma Leticia Magaña Rodríguez en su artículo Autoestima, Valores y Sentido de vida.

Si pensamos en la vida como un océano en donde somos una pequeña balsa, lo único que nos puede mantener estables cuando azotan las tormentas son los valores. Es decir, los valores son como anclas que nos dan firmeza y fortaleza para que no se nos hunda nuestra vida y nuestros sueños.

El autorrespeto está íntimamente ligado con el esfuerzo. Es necesario que nuestra actitud sea proactiva y decidida. El ejercicio del liderazgo conlleva dedicación constante. No puede el líder convivir con la autocomplacencia. Para ello debe romper con los viejos hábitos, con actitudes negativas, y con la resistencia inconsciente a la comodidad de hacer todo fácil, sin esfuerzo.

“Esfuérzate para Crecer” es uno de los siete pasos que enseña John Maxwell para lograr los sueños. Nada valioso se consigue sin esfuerzo, sostiene Maxwell.

Las fortalezas engrandecen el ser. El líder tiene que tener conciencia permanente de lo que posee como habilidad y como unicidad. El ser se potencializa cuando convive en acción con lo que lo hace fructífero.

Las virtudes construyen un círculo positivo e infalible para aplicar el liderazgo. El líder tiene que ser también idealista. Los temperamentos idealistas quieren decir en todos los momentos de su vida, como Don Quijote: “Yo sé quién soy”. Viven animados de ese afán afirmativo, sostiene José Ingenieros en su libro “El hombre mediocre”. La autoestima necesita de nuestros mejores pensamientos. Maxwell dice que si quieres triunfar, permite que te controlen los mejores pensamientos. Tu entusiasmo más elevado, tu más grandioso optimismo y tus experiencias de triunfo.

La paz personal es ese sentido interior, etéreo, de bienestar emocional y espiritual, esa tranquilidad profunda que nos llega cuando somos capaces de desconectarnos de los pensamientos inquietantes, inútiles o amenazantes, y alcanzar a comprender la realidad de “lo que es”.

La paz personal subjetiva, pero muy real, es el sentimiento bien fundado y de unión que tenemos cuando nos liberamos de las preocupaciones, el sufrimiento, el dolor, el estrés y el miedo y somos conscientes de las incontables maravillas que nos ofrece la vida. Además, podemos mantener nuestra paz interior cuando decidimos no permitir que los factores externos, las emociones de otras personas y lo que sucede en el mundo exterior no va a traspasar hasta mi mundo interior.