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La visita a un líder

27 Febrero 2012 Escrito por Liderazgo 44
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Félix vive en su chacra. Ahí recibe a Chiquito, uno de sus discípulos. El aprendiz llega al bello lugar, lo hace después de terminar de leer aquél libro que lo atrapó desde el inicio. Durante el viaje y en los dos aeropuertos finalicé la lectura del ejemplar que me envió, le dice el recién llegado.

Bueno, la distancia ayudó a que tuvieras el tiempo necesario para hacerlo, contesta el anfitrión y con orgullo agrega, me recibí y sabía que mi comunidad me necesitaba. ¿Qué hice?, dejé la gran ciudad en donde me formé y volví a mi tierra natal. Desde aquí comencé a enseñar y a conocer a muchos jóvenes con ganas de crecer. Con los años construí muy buenas relaciones. Estoy convencido que las personas que son trabajadoras y que se alimentan de intenciones dignas, son bienvenidas y apoyadas en sus emprendimientos. Eso me pasó a mí.  

Es que usted siempre valoró a las personas y recibió igual trato, contesta Chiquito.

El hombre de campo lo mira fijamente y le dice que todos sus logros se deben a los logros de aquellos que lo acompañan. Quienes han trabajado y quienes trabajan conmigo también han crecido, acota Félix.

Los líderes creen en las personas aunque no esperan nada de ellas, sí están dispuestos a comprender y a servir.  Aprenden a conocer y a valorar a quienes los rodean.

A veces es complejo comprender las decisiones de los demás.  Creo que todavía tengo mucho por vivir y por entender, responde Chiquito.

Por momentos no dejo de asombrarme, hay quienes juzgan sin piedad. No se trata de estar con éste o con aquél, hay que respetar a cada cual como es, me decía mi abuelo Johan y eso traté de hacer en mi vida, manifiesta Félix.

Son muchas las hectáreas que posee el viejo líder aunque en su interior está su fortuna. De aquellos años de docencia queda el hombre lector, amable y abierto a continuar aprendiendo.

Cada noche me pregunto cuánto pude dar hoy y cuando duermo, realmente descanso. Al amanecer la inmensidad del verde me recibe. La naturaleza está presente en mi vida. Aquí vivo gran parte del tiempo, mis viajes por lo general están planificados y esté donde esté mi espíritu pide volver lo antes posible, sentencia el hombre mayor. Los líderes tienen su lugar en el mundo.

Visitas como la tuya me ayudan a mantenerme alegre y ocupado en seguir haciendo lo que sé,  comenta dándole la bienvenida.