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Una lección de liderazgo

26 Marzo 2012 Escrito por Liderazgo 77
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Está sentada en el antiguo y elegante sillón que le permite relajarse y en ese estado contemplar el atardecer. Siente la presencia de su alma y cree que ha vivido muchas vidas en su propia persona y que ha evolucionado con el devenir del tiempo. Aurelia mira los pinos que rodean su casa, parece que habla con cada uno. Tomó la decisión de vivir en su lugar preferido después de muchos años de andanzas por países que cuando era niña soñaba conocer. Los líderes desde la niñez construyen esperanzas y antes o después de lo imaginado, cumplen con lo soñado. A veces la concreción de lo querido requiere transitar caminos impensados e incluso soportando situaciones indeseables. Aurelia se nutrió en el trayecto, aprendió, creció y poco a poco fue logrando sus anhelos.

Hoy es un día especial para la dama, espera una respuesta. Los líderes creen en el círculo que existe en las relaciones. Todo va y viene, de una u otra forma. Una vez su papá le dibujó un círculo y le dijo así de redonda es la vida mi hija. Quienes lideran saben que hay quienes aguardan sus respuestas y también saben que en algún momento tendrán que esperar algo de los otros. Los sueños se cumplen cuando se aprende a convivir con la paciencia y el respeto al tiempo. La esperanza necesita de esos dos aliados.

Aurelia se propuso ser paciente. Actualmente muchas personas viven a un ritmo acelerado y todos sus movimientos se manifiestan de esa forma, piensa. Hay quienes no pueden soportar el silencio del otro y se precipitan extemporáneamente impidiendo el fluir natural de los acontecimientos. Los líderes aprenden a regular esos instantes de ansiedad. Aurelia decidió pensar en sus mejores experiencias del pasado y comenzó a visualizar lo que había vivido, las horas pasaron y llegó la noche. Cenó junto a su familia y durante la sobremesa recordaron el viaje a Colombia. Los líderes siempre encuentran razones para estar bien y de esa manera pueden sostener los posibles efectos adversos que les generan las situaciones en donde otros tienen la palabra.

A las diez de la mañana del día siguiente le avisaron que había sido elegida para representar a los habitantes de su tierra natal en una misión muy especial. La mujer de gran carácter le dijo pocas palabras a quien le habló, estaba emocionada y aceptó.  

Pensó en su padre, una leve llovizna se hizo presente y sintió la presencia de él. Las vueltas del círculo existencial la llevaban nuevamente a su lugar de nacimiento. Todo lo que tiene que ser en nuestras vidas se manifiesta y llega, los líderes creen que así es. Aurelia vivirá aquello que tanto anheló.